La salud es una parte fundamental en la vida de cualquier persona. En el caso específico de la mujer, el contar con un ginecólogo al que se le tenga total confianza es indispensable porque representa el primer paso para prevenir y saber enfrentar diversos problemas sexuales. Aunque al principio puede ser complicado encontrar a un especialista, lo complicado llega después porque muchas pacientes no sabes qué preguntar.

En ese sentido, lo recomendable es acudir por primera vez con un ginecólogo desde antes de que se presente cualquier tipo de problema. La cita inicial debe ser de rutina para realizar una revisión general e informativa para conocer algunos riesgos a los que están expuestas las mujeres.

Dentro de las primeras dudas están las relacionadas con el período. Lo común es indicar si se presenta algún tipo de dolor o existe un sangrado abundante. En este tipo de cuestiones no es aconsejable confiar en cualquier persona, en especial porque es una manera de propiciar la desinformación. Cuando se trata de temas personales para lo que se requiere del apoyo de un profesional de la salud.

A su vez, también es conveniente preguntar al ginecólogo acerca de la manera correcta de asear la parte íntima de la mujer. Para muchas jóvenes es un aspecto que no dominan y por eso necesitan saber, en voz de los especialistas, los consejos básicos de higiene.

De igual forma, otra pregunta que se debe hacer es acerca de los métodos anticonceptivos y la prevención de enfermedades de transmisión sexual. Por tal motivo se requiere de un especialista en la materia y al que se le pueda exponer este tipo de inquietudes.

Al final, una visita al ginecólogo debe ser igual a la que se realiza con cualquier otro médico. Nunca debe de existir pena o vergüenza porque se trata de un proceso por el que atraviesan todas las mujeres.