El sexo es una parte muy importante en la vida de cualquier mujer. Con el paso de los años se han logrado derribar ciertos mitos que durante mucho tiempo prevalecieron. A su vez, por tratarse de un tema tan íntimo y personal, muchas personas no tienen la suficiente confianza para preguntar y prefieren quedarse con algunas dudas.

Al respecto, una de las mayores interrogantes de las mujeres es acerca de las consecuencias de tener relaciones sexuales. Más allá del evidente riesgo a embarazarse o contagiarse de alguna infección, se piensa que existen otros riesgos. Entre ellos, permanece el mito acerca de cambios en el cuerpo.

El origen de esta duda es debido a que en el pasado se tenía la creencia de que a partir de la primera relación de la mujer, su cuerpo sufría una transformación. El mito decía que presentaba un ensanchamiento de caderas y existía un crecimiento de senos. Aunque ambos puntos tienen parte de verdad, en realidad existe muy poca relación con tener sexo.

Lo cierto es que durante la adolescencia se presentan ambos cambios en el cuerpo de todas las mujeres. Pero debido a que suele coincidir con que en esta etapa de la vida es la primera relación sexual, se pensaba que eso era lo que desencadenaba la transformación corporal. Sin importar si existan relaciones íntimas o no, tanto la cadena como los senos aumentarán de tamaño.

Las partes que sí aumentan de tamaño

Lo que sí es cierto es que a partir de la primera relación sexual y todos los encuentros subsecuentes, la vagina tiende a volverse más elástica. Desde el primer contacto con el pene se adapta y tiende a sufrir una transformación. El cambio no es demasiado evidente ni ocurre al instante, pero sí es una realidad. Además también el útero y el clítoris se expande y contrae después del sexo.

Así que ya sabes los cambios que son visibles en el cuerpo a causa del sexo y los que no tiene relación. Lo importante es siempre es mantenerse informado para evitar creer mitos y así poder disfrutar de una vida sexual plena.