En cualquier medicamento es necesario seguir debidamente las instrucciones de uso para obtener resultados óptimos. Lo mismo aplica para las pastillas anticonceptivas, las cuales fueron diseñadas para que las mujeres puedan decidir el momento preciso en que desean convertirse en madres. A pesar de su alta efectividad, requieren de un correcto seguimiento del tratamiento para evitar contratiempos.

En primera instancia, como te indicamos previamente, existen dos tipos principales de pastillas anticonceptivas. Al final el objetivo es el mismo, aunque cada una requiere distintas instrucciones de uso y están recomendadas para cierto tipo de mujeres.

Un método para cada tipo de mujer

Las más comunes son las píldoras combinadas y su principal característica es que contienen dos hormonas (estrógeno y progestina). La mayoría suele venir en paquetes con 28 pastillas y se debe consumir una diariamente. En este caso no importa la hora del día en que se ingiera, siempre y cuando se realice en algún momento del día.

Por otra parte, también existen las minipíldoras, las cuales sólo contienen progestina. De igual forma cada paquete suele contener 28 píldoras, pero la mayor diferencia es que se requiere de un control más estricto en su uso. Con esto, para que funcionen es necesario que las mujeres las consuman a la misma hora cada día. En caso de no hacerlo su efectividad suele disminuir considerablemente.

Como ya se mencionó, es necesario que exista un compromiso total en el tratamiento de ambos tipos de pastillas anticonceptivas para que realmente funcionen. A su vez, se debe recordar que aunque no requieren receta médica para su adquisición, eso no es recomendable.

Lo ideal es consultar previamente a un ginecólogo para que realice una valoración de cada mujer. A partir de su edad, peso y otras características es que recomendará el método más adecuado. Además también es la persona encargada de explicar a detalle las características del tratamiento.